Después de 17 años de experiencia en diferentes peluquerías convencionales, decidí especializarme en el mundo de la peluquería ecológica: una nueva forma de trabajar el cabello que evita el uso de componentes químicos.

He llegado a la conclusión de que el bienestar físico y emocional está relacionado con un modo de vida que combine una buena alimentación, el deporte, y el cuidado de la piel y el cabello con productos biológicos (aquellos que son respetuosos con el organismo y el medio ambiente y que están libres de sustancias tóxicas).

La peluquería ecológica no es solo beneficiosa para nosotros, sino también para el mundo en el que vivimos. Los productos que utilizo evitan que sustancias nocivas como los perfumes sintéticos, los conservantes o los parabenos generen residuos tóxicos y contaminen el medio ambiente.

Además, los productos orgánicos generan en nosotros no solo la buena conciencia del respeto al medio ambiente, sino también, la sensación de bienestar de un cabello que no es sometido a agresiones, en el que la cutícula no se abre.

Existen algunas situaciones en las que utilizar productos biológicos está especialmente recomendado: personas alérgicas a la coloración química, algunos casos de dermatitis, cabellos delicados, embarazos…

Mi secreto es el respeto por quien se sienta en mi silla de trabajo, el Secreto de Su es no aplicar a los demás lo que nunca te aplicarías a ti misma.